A la edad de diez años, esta paciente presentaba una sobremordida que se extendía por encima de los dientes inferiores. Su tratamiento consistió en dos fases. La primera ayudó a que sus maxilares se desarrollaran de manera más armónica; la segunda le alineó los dientes y la mordida. Ahora, con 13 años, se siente muy orgullosa de mostrar su nueva sonrisa.